El análisis de drogas como herramienta clave para reducir los riesgos y gestionar placeres en contextos de Chemsex

Analiza tus Chems” es el nombre que recibe el servicio impulsado desde Chem-Safe, proyecto de Energy Control – ABD, que cuenta con la colaboración de Apoyo Positivo en Madrid  y Stop Sida en Barcelona. Su objetivo es reducir los riesgos asociados al uso sexualizado de sustancias, a partir del asesoramiento e información objetiva. A su vez, este tipo de abordaje promueve un modelo preventivo no estigmatizante, basado en derechos humanos. 

¿Qué es el chemsex?

Es un término emergente para referirse al uso intencionado de ciertas sustancias psicoactivas en contextos sexuales. En Europa se relaciona principalmente a hombres gais, bisexuales y otros hombres que tienen sexo con hombres (GBHSH), aunque, como es obvio,  otras identidades y poblaciones lo practican. Tiene un estrecho vínculo al ocio nocturno, a los clubs, locales sexuales y a la escena BDSM dentro de la cultura y turismo gay. Se refiere principalmente al sexo que se acompaña, facilita o potencia por las drogas. De origen estadounidense, donde, en un inicio, fué practicado principalmente por heterosexuales. No fué hasta el avance tecnológico, y la llegada de las aplicaciones de geolocalización, que proliferó en GBHSH. Su llegada a Europa se produjo a través de los canales establecidos en el circuito de ocio internacional gay, como el Circuit. En cambio, en España, los MMCC se hicieron eco del fenómeno antes de que este llegara. Por esas fechas, habían artículos de prensa que afirmaban que en España el chemsex era una moda en auge, cuando aún no se había detectado, o pocos eran los casos. Un año después de tanto insistir, el chemsex llegó, de golpe y en auge. 

¿Qué ofrece el servicio?

Análisis gratuitos de metanfetamina y sustancias pertenecientes a la familia de las catinonas (mefedrona/4-MMC, 3-MMC, 4-CMC, 3-CEC, alfa-PHP, alfa-PVP, etc.) que, conjuntamente con el GHB/GBL son las sustancias asociadas al chemsex

También se ofrece un asesoramiento personalizado donde se facilita información sobre drogas y sexualidad, con el objetivo de que la persona desarrolle estrategias de gestión de placeres y riesgos. A su vez, promueve el empoderamiento de las personas, ya que, facilita la información necesaria para que una persona goce de libertad en la capacidad de decisión sobre su salud y su cuerpo. 

¿Por qué es necesario?

Con la prohibición de las drogas no se ha conseguido, ni de lejos, los dos objetivos que se plantearon al iniciarse::
(1) la reducción de la demanda
y
(2) la reducción de la oferta. Estamos en un momento en la historia donde nunca se ha visto tanta variedad de drogas, ni que fuese tan fácil acceder a ellas. Seguramente una persona en una ciudad, de madrugada, tenga más facilidad de conseguir una pastilla de éxtasis que un jarabe para la tos…

Hay varias especies de animales que se drogan, desde gatos, alces, monos, elefantes, jabalíes, delfines, etc. Nosotros lo hacemos desde hace más de 4.000 años. Prohibir y pretender erradicar algo con un vínculo tan estrecho, ya no al ser humano, sino a la naturaleza en sí, es un objetivo que nunca se llegará a conseguir. Esto se evidencia cuando se observa la aparición de las NPS (Nuevas Sustancias Psicoactivas) como la mefedrona, la 3-mmc y otras catinonas (figura 1).

Figura 1: Situación actual y evolución de las NPS. (EMCDDA, 2021)

El problema de la prohibición de las drogas, aparte del surgimiento del narcotráfico y corrupción político, son los riesgos y los daños a los que se exponen las personas por consumir sustancias no reguladas, que pueden

llevar adulterantes tóxicos o ser otra sustancia, como una NPS. ¿Qué diferencia hay entre las NPS y las drogas “clásicas”? Que la mayoría de drogas clásicas, como el cannabis, LSD, cocaína, metanfetamina, GHB, etc., han sido en su momento fármacos (y algunos lo siguen siendo). Por tanto, son predecibles en cuanto a riesgos en la salud, conocemos qué pueden hacer a corto, medio y largo plazo. Las NPS no.

 

Si además, atendemos a que en España, hasta la llegada del chemsex, la prevalencia del consumo de metanfetamina era baja, en consecuencia, tampoco se conocía cómo gestionar su consumo. Es decir, se introdujo (1) una sustancia de la que poca información tenemos, (2) otras de las nadie sabría darnos información y (3) un disolvente, el GBL. Este último es un precursor del GHB, sustancia psicoactiva que sintetizamos endógenamente la mayoría de mamíferos, está prohibida, pero no su precursor, con mayores efectos secundarios y menor margen de seguridad. Todo esto en un contexto de ocio sexual, ante tal panorama, el análisis de sustancias ofrece la oportunidad de facilitar información relevante y asesorar a una mayoría de población que, por estadística, no necesitarán nunca tratamiento, pero sí pueden exponerse a otros riesgos dados por las circunstancias del fenómeno.

 

A su vez, también se incluye la salud sexual, por ese motivo este proyecto se ejecuta en colaboración con otras entidades expertas en salud sexual, como Apoyo Positivo y Stop Sida, que a su vez, son cercanas a la comunidad.